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Vinos de Cerdeña

Historia de los Vinos de Cerdeña

Cerdeña, todos comprendemos, además de tener costas encantadoras y un interior por encontrar, constantemente ha producido vinos fuertes y con cuerpo humano de alta calidad, como sus pobladores, vinos blancos, tintos, rosados, dulces y espumosos, ideales para escoltar. Constantemente ha sentido vinos bastante añejos, sin embargo

¿Cuántos años exactamente?

Esta simple pregunta introduce en un magnum y tormentoso océano de premisa sobre quién es el primero en generar el vino. Un derecho de origen capaz de crear prestigio entre las naciones productores. Tanto es de esta forma que a todos les agradaría que fuera el suyo, dispuesto a realizarlo.

Europa caucásica o de Oriente Medio. Sin embargo los actuales descubrimientos tienden a remontar mucho esta fecha. Y más que nada. Han constatado un origen autóctono de la vitis vinifera, y de la producción de vino ya en plena era nurágica; lo mismo para el olivo.

Sobre la producción, consumo y exportación de vinos de Cerdeña. En tiempos protohistóricos ver: Piero Bartoloni, Los fenicios y los cartagineses en Cerdeña, Carlo Delfino Editore, 2009, pp.

Se han encontrado trazas de vino, por supuesto importado de Cerdeña, ejemplificando, en el centro de las propiedades jarras de cerámica nurágica, datadas entre los siglos IX y VIII.

Empero en Cerdeña. Ya en 1993, en el Cerro Zara alrededor de Monastir (Cagliari). Los arqueólogos habían desenterrado una cabaña-laboratorio usada para la producción de vino, aceite de oliva y ladrillos de arcilla, que tenía dentro un lagar donde los químicos de la Universidad de Cagliari ha reconocido rastros evidentes de ácido tartárico presentes en las uvas, lo cual muestra que se usó para crear vino.

El Cannonau uno de los vinos màs antiguo del Mediterraneo

Los vinos nurágicos más o menos de dicha etapa (entre 900 y 750 a. C.) ya eran conocidos por el Campidano, aún hoy rico en viñedos de Cannonau, que los Shardana ya gozaban en plena Edad del Hierro.

Gian Luigi Bacchetta, catedrático de Botánica de la Universidad de Cagliari y director del Jardín Botánico de la localidad, a lo largo de las excavaciones arqueológicas en las cavernas del cerro Meana alrededor de Santadi (Iglesias) localizó rastros de vides silvestres de la era nurágica, que se remontan a unos 4.500 años.

Aquí, junto con semillas de melón, nueces, avellanas e higos. Se encontraron bastante más de 15 mil semillas y pepitas de vid no carbonizadas en perfecto estado de conservación. Con una consistencia muy semejante a las frescas de las plantas recientes. Originarios de la uva blanca, de Vernaccia y Malvasia. El reconocimiento se llevó a cabo debido a una creativa técnica de estudio de imágenes computarizado. Que por medio de funcionalidades matemáticas examina las maneras y tamaños de las semillas de uva. Comparando las viejas con las recientes.

La datación hacia C14 reveló una edad de 3.000 años. Por consiguiente entre 1.300 y 1.100 a.C., en la Edad del Bronce, que corresponde al apogeo del esplendor de la cultura nurágica tradicional. De esta forma que comprendemos con certeza cómo los pobladores de las torres sardas dieron por Cannonau, sin embargo además por Vernaccia y Malvasia.

El vino ciertamente no ha sido “inventado” en la isla mediterránea. Sin embargo está científicamente predeterminado que la vid es una planta nativa de la isla. Y que el vino más antiguo del Mediterráneo se produjo en esta tierra.

Hoy la vid es la planta más amplia en la isla, pilar importante de su economía, cultivada en los más varios suelos debido a las favorables condiciones climáticas y edafológicas, con base a una producción de alta calidad con características organolépticas.

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