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Vinos de la Puglia

Los vinos de la Puglia

El cultivo de la vid en Puglia se remonta a la época fenicia, pero fueron los romanos los primeros en apreciar los vinos de de la Puglia. Tanto que el poeta Orazio los comparó con Falerno. Por ese entonces era considerado el mejor entre los vinos en circulación. En los siglos siguientes, otros testimonios marcaron la evolución histórica de los vinos de la Puglia. Y fue hasta que el acérrimo enemigo de la vid, la filoxera, determinó el exterminio casi total de los viñedos.

Sin embargo, el desastre productivo y económico no fue completamente negativo. De hecho, la ocasión fue propicia para realizar cambios cualitativos en el sistema de producción, o para reconstruir los viñedos, en parte. Y todo fué siguiendo la vieja lógica de producción de vinos de mezcla. Y en parte buscando la calidad con la introducción de las cepas Negroamaro y Primitivo. El éxito fue tan grande y generalizado que aún hoy estas cepas representan la enología de la Puglia en el mundo.

Historia de los vinos de la Puglia

La viticultura posiblemente llegò en Puglia del otro lado del Adriático, de la mano de los ilirios, poblado del territorio balcánico dedicado al cultivo de la vid. Inició a comercializarse a lo largo del Mediterráneo por los viejos fenicios que frecuentaban nuestras propias costas.

Una vez que los griegos luego iniciaron a colonizar el sur de Italia en el siglo VII a.C., ampliaron sus variedades de uva negra. En especial en Campania y Lucania, el vino helénico (precursor de Aglianico), aun cuando preciado, no penetró en Puglia.

En otras palabras una señal de que aquí el ya existía vino negro y intenso. Prueba de eso es el producido de que en la era romana, junto con el término «vinum», el término «merum» que además se empleaba para indicar vino honesto, franco y puro. En oposición al primero que indicaba vino mezclado con agua, miel, resinas y otros aditivos para realizarlo más almibarado.

Bueno, en lo que el término «vinum» entró en todos los lenguajes indoeuropeos. El término «merum» prevaleció solo en los dialectos de la Puglia. Donde inclusive hoy el buen vino se denomina «mjier» o «mieru».

Claramente, el vino que ya se estaba elaborando en Puglia no era «vinum», sino «merum» . En el sentido de franco, puro, verdadero. O sea, buen vino.

Y esto a partir de la antigüedad. Anterior a los romanos y los griegos, una vez que los pueblos nativos tal vez utilizaban el eslogan «mir» que en la letra (y aún hoy en albanés) significa bueno, precioso, bien elaborado para indicar su rojo vino.

Por consiguiente, el Primitivo podría ser considerado el heredero más directo del antiguo «merum». El vino histórico por excelencia de Puglia. El primero que se estableció, y se convirtió popular en los alrededores de Taranto. Donde Orazio comparó la «mera tarantina» con el el más conocido de los vinos romanos, el Falerno de Campania.

Plinio el Viejo definió a Manduria (hoy el primordial centro de producción de este vino), una urbe “vitícola”, o sea, llena de viñedos. Los que cultivaron estas vides a partir de la antigüedad eran hombres libres, en localidades confederadas libres. Como la ciudadela peucetiana de Cerro Sannace en Gioia del Colle. Donde las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz plantas vinícolas o la mesapia en Brindisi donde se acuñó la moneda.

Y aquí mismo, de donde partieron una cantidad enorme de peregrinos y militares para las Cruzadas, surgió el término «brindis». Con el sentido de tomar solemnemente el vino augural. Los cruzados, por cierto, antecedente de embarcarse en la enorme travesía en Tierra Santa, hicieron una juerga bebiendo vino de Apulia en monumentales porciones e invocando el triunfo y la salvación.

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