Saltar al contenido

Vinos Tintos

Vinos tintos

Los egipcios fueron los primeros y luego las demàs culturas mediterráneas, en exaltar los poderes y beneficios para la salud de los vinos tintos para combatir una serie de patologías y ayudar al organismo. Ya los antiguos habitantes del Nilo combinaban el vino con hierbas y resinas medicinales para aumentar la cualidad curativa.

Y a travès de los siglos, el vino en particular, se ha utilizado como medicina y elixir de bienestar. Estas propiedades están hoy confirmadas por numerosas y profundas investigaciones, siempre teniendo un consumo moderado de vino, con una copa de vino tinto durante las comidas.

El color no tiene mucho que ver con la estructura del vino (las uvas Nebbiolo dan vinos de color claro pero de gran estructura), pero los taninos son fundamentales para dar estructura y longevidad al vino.

Las uvas poco ricas en taninos, como Lambrusco, Groppelli, Schiave, Gamay tienden a dar vinos más ligeros y un consumo más inmediato.

Un vino que nace con características de baja graduación alcohólica, taninos bajos y estructura ligera es sin duda un vino que conviene beber en su juventud y cuyas cualidades de inmediatez gustativa prevalecen sobre el cuerpo y la persistencia, a menudo limitada, de estos vinos.

Los tipos de vinos tintos tranquilos

Los vinos tintos tienen que su color a que los hollejos de las bayas, en contacto con el mosto, transfieren a este toda una secuencia de sustancias, primordialmente colorantes, empero no solo, que no permanecen presentes en los hollejos de las uvas de bayas blancas.

Las antocianinas (del griego anthos = flor, kyáneos = azul) son las sustancias que ofrecen color al vino tinto, los taninos (presentes en los hollejos y semillas) son los causantes de la astringencia. La vinificación tinto otorga un lapso de contacto más o menos extenso entre el mosto y los hollejos, mientras tanto que en la vinificación blanca el mosto se escurre claramente para evitarlo.

Tipo de cepa, región geográfica y estilo de vinificación son, al igual que en los vinos blancos, las cambiantes que determinan el tipo de vino que se obtendrá.

Vinos tintos claros

Los tintos ligeros se obtienen con cepas que ofrecen mostos no excesivamente ricos en sacarosa (y por consiguiente los vinos resultantes van a ser moderadamente alcohólicos) y con más acidez.

Los mostos de uva cultivados en regiones subjetivamente frías poseen menor contenido de sacarosa y por consiguiente otorgan vinos menos alcohólicos, lo cual puede remediarse por medio de técnicas de bodega destinadas a aumentar la concentración de cada una de las sustancias contenidas en la uva. Dependiendo de la diversidad de uva, los hollejos tienen la posibilidad de ser más o menos ricos en sustancias colorantes y taninos.

El color no posee mucho que ver con la composición del vino (las uvas Nebbiolo proporcionan vinos de color claro empero de monumental estructura), empero los taninos son primordiales para ofrecer composición y longevidad al vino. Las uvas poco ricas en taninos, como Lambrusco, Groppelli, Schiave, Gamay tienden a ofrecer vinos más ligeros y un consumo más inmediato.

Un vino que nace con propiedades de baja graduación alcohólica, taninos bajos y composición ligera es sin lugar a dudas un vino que conviene tomar en su adolescencia y cuyas cualidades de inmediatez gustativa prevalecen sobre el cuerpo humano y la persistencia, comunmente reducida, de dichos vinos.

La limitada longevidad y el risotto contenido en los taninos provoca que su crianza en madera sea inapropiada, por lo cual inclusive los procesos de vinificación se simplifican y acortan.

Vinos tintos estructurados

En el otro extremo de la escala se hallan los vinos producidos primordialmente con variedades de uva cuyos hollejos son capaces de liberar monumentales porciones de sustancias en los mostos (taninos en primis), cuyos mostos son ricos en azúcares (por componentes climáticos o de maduración tardía). Y que a la vez tengan buena acidez (lo que coopera a su longevidad).

Cabernets, Merlot, Sangiovese, Nebbiolo, Syrah, Nero d’Avola y varios otros se hallan entre los ejemplos más inmediatos. La fermentación maloláctica es una constante en la preparación de dichos vinos. Debido a que el decrecimiento relativa de la acidez auxilia a redondear el perfil gustativo universal del vino.

En especial en la etapa en la que todavía no alcanzó la madurez organoléptica completa. La alta tanicidad da como consecuencia una sensación de astringencia no continuamente agradable. Y los largos años de crianza en madera ayudan a polimerizar y agilizar parcialmente los taninos, realizando que el vino sea más armonioso y elegante.

La crianza en botella, más o menos prolongada, completa el proceso de crianza, y para ciertos vinos especialmente tánicos. Obtenidos ejemplificando de Sagrantino, Raboso, Pignolo, Tazzelenghe y otros, podría ser casi imprescindible.

El almacenamiento prolongado de dichos vinos, no obstante, no debería hacer que superen la edad desde la cual la madurez se convierte en vejez. Con el deterioro progresivo de cada una de las características organolépticas del vino.

Vinos tintos medianos

Con las mismas uvas, con las que se obtienen vinos de enorme composición, usando técnicas de cultivo y bodega menos precisas. Es viable obtener vinos con buen cuerpo humano y elegancia. Sin embargo más simples de degustar, más versátiles en maridajes y finalmente empero no menos fundamental, menos costosos.

Junto al Brunello di Montalcino (Sangiovese). Pudimos encontrar el Rosso di Montalcino. Junto al Barolo y Barbaresco, el Nebbiolo d’Alba, junto al Taurasi el Aglianico declinó en variantes más modestas empero no menos interesantes. En la escala infinita de matices del vino, es en esta categoría donde posiblemente se logren descubrir las combinaciones más interesantes.

Vinos tintos de Italia

Los vinos tintos son el nectar de los dioses. En Italia las vid crecen desde hace muchos siglos. Solo en el territorio italiano la expansiòn y elaboraciòn de vinos es gracias a la diversidad de microclimas y de lugares aptos para su cultivo. Los productores se cuentan por millones. En Italia las cepas más destacadas son Sangiovese, Nebbiolo, Cabernet Sauvignon, Barbera, Lambrusco, Carignan, Montepulciano, Bonarda, entre los tintos.

Prunotto Barolo Bussia 2008
BAROLO DAGROMIS GAJA 2014
CERETTO VINO BAROLO DOCG 2015 CL.75

Francia

España

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)
0
0 item
Carrito
Empty Cart